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Sostienen que el desafío para Paraguay es transformar la energía en desarrollo
El gran desafío que existe para el Paraguay es transformar la energía en desarrollo y para ello el modelo que se requiere pasa por la industrialización, afirmó el Prof. Dr. Victorio Oxilia en el Foro Energético Paraguay 2040 que concluyó ayer.

El gran desafío que existe para el Paraguay es transformar la energía en desarrollo y para ello el modelo que se requiere pasa por la industrialización, afirmó el Prof. Dr. Victorio Oxilia, uno de los expositores en el primer ciclo del Foro Energético Paraguay 2040 que concluyó ayer. La iniciativa, que comprende seis ciclos en total, es impulsada por la ITAIPU Binacional, la organización CRECE y el Grupo de Investigación en Sistemas Energéticos (GISE) de la Facultad Politécnica UNA.

Durante su ponencia, el catedrático universitario e investigador del GISE explicó el significado de transformar energía en bono energético y en desarrollo para la gente. Recordó que Paraguay se encuentra en el top cinco de países con producción de energías renovables per cápita en el mundo junto con Islandia, Noruega, Canadá y Suecia. “Esa es la semejanza, producimos mucha energía hidroeléctrica o energía con fuentes renovables per cápita, pero las diferencias son abismales en cuanto al índice de desarrollo humano”, sostuvo.

Dijo que entre esas diferencias se destaca que en Paraguay solo el 20 % de la electricidad se utiliza en la industria; mientras, en un país pequeño, que es una isla rodeada de hielo como Islandia, el 75 % de la electricidad es utilizada por el sector industrial.

Asimismo, refirió que en Paraguay, el índice de subempleo y de desempleo es de 14 % y en Islandia el índice de desempleo -porque no tienen subempleo- es de 2,5 %, de la población económicamente activa. “Esas son las diferencias que nos deben importar a nosotros, en el momento de hablar de desarrollo en el país, que exporta prácticamente productos primarios y, si bien, la energía eléctrica no es un producto primario, la estamos exportando por un valor bajo”, señaló.

Proceso de transformación

Oxilia destacó que para hacer la transformación de este país agricultor o agroexportador de energía como es el nuestro, y pasar a otra estructura productiva más conveniente a las condiciones del país, de desarrollo y de generación de empleos, hay algo que acompaña al bono energético o la producción de excedentes, y es el bono demográfico.

“El modelo de desarrollo que se plantea para países como el nuestro, es un modelo que pasa por la industrialización. Son pocos países en el mundo que han saltado a servicios, pero países muy diferentes al nuestro. Son países del Caribe, por ejemplo, donde el turismo puede ser explotado o donde los servicios financieros pueden ser aprovechados como servicios convenientes para el país y para otros también, cercanos al Caribe”, añadió.

Acotó el ingeniero que “como nosotros en Paraguay, no tenemos esas características, debemos entonces dar mano de obra para una ingente población de jóvenes que ingresa al mercado de trabajo. Estamos pasando actualmente, y ya desde hace algunos años, por lo que se denomina bono demográfico. Este bono demográfico se va a profundizar hasta la década 2040”.

Apostar a la capacitación

Mencionó igualmente que los países que han pasado por un bono demográfico similar son los asiáticos y que hoy están con índice de desarrollo humano muy superior al nuestro, como el caso de Corea del Sur. Ellos apostaron a la capacitación y educación de los jóvenes, pues, tampoco sirve de mucho tener a jóvenes no capacitados.

“Lo importante es que tengamos a jóvenes con los conocimientos necesarios para impulsar el desarrollo, para estar empleados plenamente”, sostuvo. Insistió en que ese es el desafío que tenemos. “Aprovechar entonces nuestro bono demográfico con el bono energético. Fuerza laboral, energía, materia prima, son los factores de producción capital”, apuntó.

Finalmente el especialista en temas energéticos habló de la importancia de generación de empleo con participación de inversión privada. Precisó que en términos económicos el país no cuenta con un ahorro interno suficiente para impulsar la generación de puestos de trabajo.

Acotó que “cada empleo cuesta entre 10 a 20 mil dólares; entonces, se debe ofrecer la infraestructura necesaria, además de las seguridades jurídicas institucionales a los inversionistas. Puesto que energía sin esas otras condiciones no pueden llevarnos al desarrollo”.