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Plan de seguridad alimentaria
“Seguridad Alimentaria para Campesinos de Alto Paraná y Canindeyú”, se presentó hoy, en San Alberto.

 


    
“Vemos una política muy clara por parte del director General paraguayo de la Itaipu Binacional, Gustavo Codas, en lo que se relaciona con nuestras aspiraciones”, dijo hoy el dirigente Campesino Pablo Ojeda, al referirse al “Proyecto Seguridad Alimentaria para Campesinos de Alto Paraná y Canindeyú”, que se presentó este jueves 9 de setiembre, en la ciudad de San Alberto, Alto Paraná.

  

Pablo Ojeda es el tesorero de la Asociación de Productores Agropecuarios (APA), que tiene registrados a más de 4 mil socios de diferentes puntos del país y considera que esta iniciativa es histórica, al indicar que desde hace mucho tiempo buscan el respaldo de las instituciones del Gobierno, para asegurar la estabilidad en sus comunidades.

  

   

“En este nuevo proceso político se nos abre este panorama y estamos optimistas,  animados para seguir luchando, de manera que podamos enriquecer la tierra con nuestro trabajo, asegurar nuestro sustento y proveer de alimentos sanos al pueblo”, dijo.

  

Agregó que pese a la larga lucha, en ninguna institución, han encontrado antes, una vía que coincida con las expectativas campesinas. “Desde que hablamos con el director Codas, sentimos esa apertura hacia nosotros y también su espíritu para hacer las cosas en forma clara, transparente”, manifestó Pablo Ojeda.

  

Por su parte, Francisca Cáceres, presidenta del Comité de Mujeres “Nueva Esperanza” de Juan E O’Leary, al expresar su alegría por el proyecto, dijo que la colaboración constante en la organización les ha facilitado esta inclusión.

  

  

Participarán del proyecto unas  229 familias de Juan E. O’Leary,  quienes forman parte de 12 comités de diferentes barrios, los cuales están pasando por una difícil situación, debido a las condiciones climáticas desfavorables. No obstante las mujeres - cabezas de familia- llevan adelante pequeñas iniciativas de producción, consistente en la elaboración de jabones, detergentes, además de otras actividades que surgen de la creatividad colectiva.

   

Plan busca estabilidad de familias rurales
El ingeniero Alfredo Ledesma, superintendente de Gestión Ambiental, explicó que  el Proyecto de Seguridad Alimentaria surge de una visión de la actual Dirección de Itaipu Binacional, para impulsar el arraigo de las familias campesinas en sus comunidades. Enfatizó que en este contexto, la actual administración, dentro de la ejecución de sus programas propios, “piensa directamente en las comunidades de su área de influencia”.

   

   

“Básicamente el compromiso que Itaipu quiere desarrollar con ustedes, en una primera etapa, es apuntalar un proyecto sustentable en un siguiente proceso”, dijo Ledesma, al saludar a los dirigentes campesinos presentes, en nombre del director general Gustavo Codas, en la apertura de la jornada.

   

Que las comunidades aseguren su estabilidad en el lugar donde viven y que las familias campesinas se integren plenamente participando de la ejecución, es uno de los enfoques de este plan, conforme a lo explicado por el ingeniero Ledesma.

  

Agregó que con este proyecto no hay que pensar solamente en el sustento, sino en el progreso, por lo que, además de la sustentabilidad,  se apuntará al progreso de los beneficiarios con la búsqueda de alternativas de rentabilidad de la producción agropecuaria.

  

El ingeniero Alfredo Ledesma, instó a los referentes campesinos a ejercer su contrapartida de compromiso para el éxito del proyecto, facilitando la fiscalización con responsabilidad y transparencia, de tal forma que la primera etapa implique un precedente positivo para un proyecto más grande, previsto para la segunda etapa.

   

Resistencia ante el modelo agroexportador
El ingeniero Francisco Trinidad, coordinador de proyectos de Seguridad Alimentaria para Campesinos, al presentar los pormenores del mismo dijo que se trata de un plan de asistencia a 1.302 familias de Alto Paraná y Canindeyú.

  

    

El mismo se gestó a partir de la coordinación interinstitucional entre la Itaipu Binacional, el Parque Tecnológico Itaipu (PTI), el Ministerio de Agricultura y Ganadería, la Asociación de Productores Agropecuarios y sus comités de productores. Abarcará a 918 familias del Alto Paraná y a 317 de Canindeyú, que conforman poblaciones en situación de pobreza.

  

El ingeniero Trinidad manifestó que un soporte positivo es que las familias campesinas están en un largo proceso de resistencia ante el modelo agroexportador, al permanecer en sus comunidades pese a las adversidades. “Somos concientes de la situación de exclusión de los proyectos del Estado, pero esa resistencia es un punto de partida importante y una coincidencia con este proceso, con el que pretendemos que los agro productores lleguen a ofrecer sus productos al mercado, a través de la cooperación entre las partes”.

  

El desarrollo del plan se iniciará con la distribución de semillas de autoconsumo para huertas familiares y comunitarias, preparación de suelo y asistencia técnica. Para el efecto se llamó a concurso de selección de 12 técnicos que acompañarán el proceso en las comunidades campesinas.

  

“El Proyecto de Seguridad Alimentaria para Comunidades Campesinas del Alto Paraná y Canindeyú

   

Relevamiento de inquietudes ciudadanas
Ingeniero Arnulfo Fretes, gerente general del Proyecto, al hablar sobre los alcances del mismo, enfatizó que lo fundamental es la actualización del concepto de participación y la integración plena de los actores principales como el Instituto Nacional del Indígena (INDI) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería. Explicó que se trabaja en un esquema horizontal de participación de las organizaciones y las comunidades campesinas.

  

“Vemos en este caso que el sector campesino está bastante bien organizado, está con una organización sólida bien estructurada y eso lógicamente colabora bastante en la obtención de los objetivos que se plantean”, dijo.

  

  

El ingeniero Fretes resaltó que lo principal de esta nueva forma de encarar este tipo de trabajos es la interrelación directa y participativa de las estructuras institucionales del gobierno, pero con la integración en base a una participación plena de los beneficiarios de los programas que son las comunidades campesinas. “Para eso se establece una mesa de diálogo, en realidad se denomina mesa de coordinación y articulación del sector campesino”.

   

“La riqueza de este programa radica justamente en ese relevamiento de las inquietudes ciudadanas que en diferentes sectores, tanto del campesinado como indígena se han manifestado y esto se ha plasmado en una hoja de ruta que es la que vamos a transitar juntos en esta ejecución del programa si queremos salir de esa actividad asistencialista que muchas veces llega hasta a una actitud mendicante de parte de los beneficiarios”, expresó el ingeniero Arnulfo Fretes.

  

También destacó que una interacción plena será una apuesta “para que ese asistencialismo desaparezca y se establezcan nexos de cooperación que hagan que las comunidades y las organizaciones se fortalezcan y que esa actitud permita un verdadero desarrollo sustentable se enraíce dentro de los diferentes sectores”.

  

Dijo además que si uno de los objetivos principales de este programa es la sustentabilidad, todas las acciones encaminadas desde el programa con el apoyo de la Itaipu Binacional tienen en cuenta principalmente ese factor. “Quiere decir que la apropiación de las diferentes etapas de la aplicación del proyecto por parte de las comunidades tienen que traducirse en hechos concretos en las comunidades y no en los papeles”.

  

Dijo además, que todas las acciones encaminadas desde el programa con el apoyo de la Itaipu Binacional, tienen en cuenta la sustentabilidad, “quiere decir que la apropiación de las diferentes etapas de la aplicación del proyecto -por parte de las comunidades- tienen que traducirse en hechos concretos y no en los papeles”.