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Energía alternativa para comunidades indígenas
La Superintendencia de Energías Renovables (ER.GP) emprende un trabajo de instalación de paneles solares en una comunidad indígena de Itakyry (Alto Paraná). El trabajo se realiza mientras se aguarda la instalación definitiva de las redes conectadas a la Administración Nacional de Electricidad (Ande).

La Superintendencia de Energías Renovables (ER.GP) emprende un trabajo de instalación de paneles solares en una comunidad indígena de Itakyry (Alto Paraná). El trabajo se realiza mientras se aguarda la instalación definitiva de las redes conectadas a la Administración Nacional de Electricidad (Ande).

Vista parcial de la comunidad nativa Ko´e Ju, de Itakyry.

El asentamiento beneficiado será la colonia Ko´e Ju, distante a 30 kilómetros del centro urbano del distrito Itakyry, en el lugar denominado Vaka Retangue. Se trata de una propiedad adquirida por Itaipu en 1982, a la antigua empresa yerbatera La Industrial Paraguaya S.A (LIPSA), para reubicar a las familias nativas de la parcialidad Ava Guaraní, afectados por la formación del embalse. Esta etnia hoy se encuentra asentada en tierras propias, donde se dedican a la agricultura como sustento.

Luego de las visitas efectuadas por técnicos designados por la Binacional, se levantaron datos para una inmediata asistencia a esta comunidad, tras varios años de analizar la situación.

Los mayores beneficiados para el desarrollo mediante este trabajo serán los niños en edad escolar.

Entre otros proyectos en estudio, se decidió llevar adelante la instalación de los paneles solares para garantizar de manera urgente la provisión de los siguientes servicios: iluminación de un espacio comunitario frente a la escuela local, sistema de ventilación refrigerada en las aulas, espacio de recarga para baterías y el sistema de bombeo de agua potable desde un pozo semiartesiano para abastecimiento domestico y un sistema de regadío para huertas con instalación conexa de un tanque elevado de 3 mil litros.

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Todas estas necesidades fueron atendidas por las autoridades paraguayas de la entidad, especialmente desde la Dirección General Paraguaya y de la Dirección de Coordinación Ejecutiva, para su inmediata aplicación, según explicaron los responsables.

Son 56 familias arraigadas y vinculadas a la vez con otras comunidades indígenas. Los varones indígenas principalmente se dedican a algún empleo rural de la zona o al quehacer agrícola de la familia. Esta comunidad mantiene una solida identidad cultural que los une como pueblo originario y luchan por salir adelante entre todos, lo que ha facilitado enormemente el trabajo de Itaipu, además de su particular organización y planteamiento directo de sus necesidades.

También mediante la intermediación de la entidad y la municipalidad local, la Ande realizó un relevamiento total de ésta y otras 22 comunidades indígenas de la región, con precarias o nulas conexiones eléctricas para su efectiva anexión como localidades de usuarios. En el caso de Ko´e Ju los técnicos de la Ande volvieron a levantar los datos el 7 de octubre pasado, luego de 3 años de la solicitud efectuada por la propia comunidad.

Alberto Garcete.

Alberto Garcete (ER.GP), superintendente de Energías Renovables de Itaipu, subrayó que luego de la excelente experiencia en localidades chaqueñas, una vez más se logrará mejorar la calidad de vida para estos compatriotas.

“Se incluirán sistemas de asistencias para el riego de las huertas que a la vez serán lugares de aprendizaje para mejorar la producción de alimentos con los niños de la escuela. De hecho, observar que las pequeñas agriculturas familiares subsisten, es importante para la nutrición así como ingrediente tradicional. Es una forma de crear vínculos comunitarios a través de un importante avance como es la energía eléctrica y la obtención de agua potable”, agregó.

Relató – entre otros puntos - que entre todas las comunidades visitadas, ésta ha reunido los requisitos para una atención rápida y necesaria, y es una responsabilidad de Itaipu garantizar el bienestar y posibilidades de desarrollo de las comunidades alejadas, en la zona de influencia. “Estos accesos serán motivo de felicidad para muchos, en especial para los niños del lugar, porque prácticamente todo se centrará en la escuela”, indicó.

Alfonso Pereira.

Alfonso Pereira, encargado de relevamiento de datos de campo para este proyecto, resumió esta acción como una gran posibilidad de mejorar la condición de vida para toda la comunidad. Explicó que una particularidad de los paneles solares es la posibilidad de ampliar según la necesidad, basta con incluir más receptores del rayo y más baterías y se tendrá disponible toda la energía necesaria para cada uso.

Reveló que son condiciones para la puesta en marcha de este proyecto tres parámetros vinculantes a la comunidad: ubicación de área de influencia, imposibilidad de acceso a la Ande y cantidad población con escasos recursos.

Esta posibilidad de implantar más paneles hasta que llegue el sistema de redes de la Ande, es a raíz de lo planteado por el cacique, don Narciso Franco y otros lideres, para incluir en las dos escuelas de la comunidad sistemas de refrigeraciones de alimentos y el necesario acceso a la merienda escolar, como en cualquier otra institución de país, señalaron en su momento los dirigentes indígenas del lugar.

Con este innovador procedimiento de obtención de electricidad alternativa para comunidades alejadas del sistema de conexión de la Ande, Itaipu amplía los beneficios a los pobladores en situación de carencia de modo a acceder a mejores condiciones de vida hasta la solución definitiva mediante la provición de fluido energético del servicio nacional.

Una vez concretada la incorporación de esta comunidad en tiempo futuro a la red de la Ande, los paneles y baterías instaladas por Itaipu podrán ser desmontadas y trasladadas a otras localidades, sin mayor inconveniente para seguir su utilidad en otras comunidades que aun no cuentan con servicio de electricidad.